Comprar un auto, buena o mala inversión

En México, comprar un auto podía costar mucho más de lo que te esperabas, y es que de acuerdo a lo que percibe un mexicano como salario mínimo (88.36 pesos por día), tomaría en promedio 4 años pagarlo sin contar los demás gastos que surgen, es decir, rentas, seguros, verificación, comida, ropa, combustible, y otros servicios que se consideren como agua, luz, gas, internet, etc. Esto sin agregar que se trataría de los autos más baratos que se venden actualmente en nuestro país, y en sus versiones más austeras.

Hablar de versiones austeras en los autos, y sobre todo en nuestro país, es también hablar de la inseguridad con la que estos vehículos están diseñados, pues en la mayoría de las ocasiones, para bajar el precio de estos, se eliminan algunas partes importantes en cuanto a seguridad en los autos, como lo que podría ser bolsas de aire para pasajeros, sistemas de estabilización, frenos ABS, etc.

Entre más seguro es un auto en nuestro país, más caro se vuelve, es por es que vehículos como los Tsuru de Nissan fueron tan populares en la capital, pues sus especificaciones eran de todo menos seguras.

Inversión a largo plazo sólo para pocos

Si bien los autos siempre resultan en beneficio cuando se trata de viajar de manera más cómoda y rápida, también es cierto que existen desventajas en comprar un auto, sobre todo si se vive en una ciudad como la capital, en donde el transporte público y la población, dificultan el tránsito.

En muchas ocasiones, as personas que viven en la ciudad, acostumbran usar el transporte público para sus viajes del día a día, y sólo usan los autos para viajar los fines de semana, en ocasiones fuera de la ciudad, pero mayormente para desplazarse a lugares cercanos dentro de las delimitaciones.

Para este tipo de personas, es muy difícil que de verdad logren recuperar su inversión, pues tener el auto guardad casi toda la semana es el comprobante.

Por el otro lado, si hablamos de otros servicios como los de transporte ejecutivo o la renta de auto, ya sea por tiempos breves (autos compartidos) o por arrendamiento comprendido a partir de un mes (leasing), resultan más eficientes, pues sólo basta con reservar y poder disfrutar de un vehículo, ya sea que tú lo conduzcas, o lo conduzca un chofer ejecutivo.

También existen planes de financiamiento en las agencias, así como beneficios del gobierno si se trata de comprar autos para utilizarlos en la producción de las empresas. No para uso personal.

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